Por: Juvenal Cortez
Escrito el miércoles 22 2 2012, en San José, Costa Rica
juvecortez@gmail.com
-En el lejano Inverso existe un inmenso planetino llamado Celestino. -“¡Este es un brillante mundo lleno de música y de alegría!”. -Refunfuñó el periodistólogo Juventino del globo cercano, Azulado.
-Juventino viajó en la nave Saltamontes de color arcoíris, para conocer el modo de vida de las personas que habitan en Celestino. Con él viajaron dos compañeros el piloto de Saltamontes y una estudiante de comunica-cionismo.
-Julianina, Juanandino y Juventino tres muchachos cansados sus ojos, sus labios y de sus manos, por tanto trabajo que a diario solían esbozar en Azulado un tormentoso globo lleno de malonoides.
-Levantándose primero, el lucero después, sin fuerzas esa mañana de febrero se enrumbaron con la idea de conocer el mundo conversado por el Rabino, el pasado mes. Poco tiempo había transcurrido sin embargo, la historia que traspasó sus orejas los conmovió de tal manera que no aguantaron más.
-aunque no conocían los surcos que los llevaría hasta el sitio luminoso no hubo modo de detenerse. Tres medios días posteriores se dieron el lujo de ver realizado el sueño narrado por su maestrólogo.
-“De repente vimos a lo lejos al planetino celeste-tornasol. Poco a poco nos acercamos más y más hasta que celestinamos. Preocupándonos por Saltamontes dejamos de hacerlo cuando con nuestros brincados ojos miramos la línea del tren brillando de puro oro”.
-“Pensábamos inicialmente cómo no se la asaltaban las gentes. Pero Juanandino se imaginó a un rey enojón, razón por la cual no eran capaz de llevarse algo tan brilloso. Julianina empezó a hablar asombradamente y yo también le decía que mirara creyendo haber visto algo sobrenatural”.
-“Mientras Juanandino se quedó ido mirando hacia el cielo, ella vio venir al tren resplandeciendo de oro. Yo al mismo tiempo vi circular los carros del lugar de ese mismo metal, deseado, mientras se dilataban más mis encrespadas pupilas”.
-“Luego nos miramos con la vista en silencio por la magnitud de la bella ciudad que habíamos encontrado. Esperando al corazón de cada uno volver a la normalidad. Reconocimos un extraordinario sitio donde el sol es de oro y la luna de plata y, lo demás también”.
-“Además, Celestino estaba lleno de felicidad. Con sus gentes de diversos colores, de cantos felices cuán Yigüirros danzando. Asimismo, las personas muy amablemente nos invitaron a almorzar un delicioso manjar en sus hogares de ensueños”.
-“Decidimos quedarnos en casa de la familia Rita frente a la mansión del rey”.
-“Luego a las tres del reloj nos fuimos con ellos primeramente al río Prinsapolca de agua cristalina, de peces amarillos, naranjas, plateados, celestes, rojos, azules, lilas… Las rocas de diamantes, dibujaban la paz de aquella fuente transparente”.
-“Cuando el dorado sol se prestaba irse a casa a descansar, nos dirigimos río abajo para verlo tragar del agua dulce del gigantesco mar antes de dormirse. Dio un mordisco lento para saborear la miel en su paladar de cristal”.
-“Atónitos de tanta lindeza en la cual nos hallábamos, decidimos sentarnos en la arena de oro la que empezó a tornarse plateada al aparecer la luz de la coqueta mansa luna. No había caminado mucho el reloj cuando divisamos a un sonriente y rosado amigo de la tierna esfera de plata, saludarla con un beso en la mejilla; también aprovechó susurrarle algo al oído”.
-“Una escena similar nos tocó vivir. Aunque queríamos quedarnos, solo Juanandino decidió no volver a Azulado. No sabemos la razón pero lo más probable es que la hija del rey a quien conoció y conversó de cerca muy cerca a sus rizos de fresas, lo haya entrenzado”.
-“De vuelta a nuestra realidad. Julianina se dedicó a escribir cuentos hermosos y Juventino se volvió músico y cantautor. A ella le obsequiaron un espejo de oro y al compositor una guitarra con cuerdas doradas-plateadas”.
-Cuentan los entrevistólogos que ellos donaron el espejo y la guitarra al museo de al lado donde también quedó Saltamontes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario